Un mayo de hace ya 5 años por ese Madrid que tanto quiero apareciste tú, Popeye, en la puerta del hotel justo antes de emprender un viaje de ensueño. Nunca pensé que ese encuentro después de tantas conversaciones telefónicas se iba a transformar en la amistad que, a pesar de nuestros baches, aún hoy mantenemos. Ahora precisamente no estamos en nuestros mejores momentos pero si miro atrás y recuerdo todo lo que hemos compartido, sonrío melancólicamente porque nadie podrá creerse que una relación así pueda existir. Sí, es verdad, hemos compartido muchos momentos y sabemos el uno del otro secretos que nadie de nuestro alrededor conoce por eso no me queda otra que desearte de corazón que seas feliz en eso que estás a punto de emprender y, aunque yo no sea la Olivia de ese sueño que un día surgió, sé que seguiremos siendo el uno para el otro lo que siempre hemos sido. Gracias por todo, amigo.
...y como toda gran obra, al cerrarse el telon, quedo bierto el final....a la imaginación de sus espectadores, como de sus protagonistas. Los recuerdos no desparecen, y quizas sean estos, los que una vez más unan ese camino, que enlacen una vez mas mil y un sueño, dejando que ese momento, ese climax de la obra ilumine de nuevo a sus protagonistas.
ResponderEliminar...la incerteza formará parte de la vida, no solo ahora, sino durante la vida...porque también, a parte de lo malo, te regala momento únicos...momentos inesperados.
...así que la pluma deja de escribir, se deja descansar junto a lo largo de infinitas palabras dedicadas, a la espera que esas manos den rienda una vez más a la imaginación, el sentimiento y la ilusión por volver a actuar juntos...por volver a compartir escena y un guión en común...que solo el tiempo dará la respuesta...solo sus manecillas nos regalaran una vez mas una fatastica obra de amor.